Una sala. Tres horas. Tú, a solas.
Sin fotógrafo, sin testigo. Traes lo que quieras y haces lo que quieras. Todo lo que ocurra en esa sala es cosa tuya, y es la obra.
Una máquina capta 36 fotogramas en momentos que nadie — ni siquiera tú — puede prever. No puedes elegirlos, repetirlos ni editarlos.
La pieza final, las 36 fotografías, es tu obra, con tu nombre. La verás por primera vez en la inauguración, en el mismo instante que tod@s l@s demás. Respondes por las tres horas enteras, no por lo mejor de ellas.
Nuestra parte es solo el marco: la sala, el tiempo, el veto a elegir, el número 36.
Durante tres horas lo diriges todo y no editas nada. La obra vive en ese hueco: tu dominio de la sala frente a la indiferencia de la máquina ante lo que capta.
- 00:00
Entras a solas por 180 minutos. Reloj y teléfono se quedan en la puerta; trae lo demás que quieras — incluso a otra persona. De todo lo que ocurra dentro respondes tú, de todo. La puerta se cierra.
36 disparos a lo largo de las tres horas. La cantidad se anuncia; los momentos, no. Se extraen, antes de que entres, de las fluctuaciones cuánticas del vacío — un ruido físico que las leyes de la naturaleza prohíben predecir. Nadie ve la secuencia; después de la sesión, cualquiera puede verificar que nadie la tocó.
Sin elegir. Sin repetir. Sin edición, ni tuya ni del estudio. Las 36 se imprimen y se muestran íntegras, en el orden de la toma, a un mismo tamaño.
Puedes irte en cualquier momento. Salir es un gesto como cualquier otro — la máquina sigue disparando, y una sala vacía también es un fotograma.
La cámara funciona sola. Nadie selecciona ni edita las fotografías: los archivos viajan intactos, directamente a la impresión — sin ojos humanos en el camino — y nada se muestra antes de la inauguración en MONOMO.
- 03:00
La puerta se abre; sales. Los fotogramas se quedan. Cuando terminan las sesiones de cada artista, las obras se muestran en la inauguración — y allí conoces la tuya, con el público, por primera vez.
- Artista
- Es autor@ y dirige la obra: tres horas de acción. Las 36 finales son solo suyas, con su nombre — el estudio no reclama ninguna parte de la obra.
- MONOMO
- El estudio autónomo de autorretrato en Gràcia. Organización, producción, lugar.
- Nikolai Grigoriev
- Él pone el marco — la sala, las horas, el veto, el número. Pasa por el protocolo en las mismas condiciones que tod@s.
- La máquina · el azar
- Un ojo indiferente. Dispara 36 veces; solo el azar decide cuándo. Nadie — ni siquiera l@ artista — conoce los momentos. No puedes preverlo y no puedes influir en ello.
Participa
Invitamos a artistas. El estudio decide quién participa, en privado. No se dan razones.
No hay cuota por solicitar ni por participar. Viaje y materiales son de tu parte; la sala, la máquina y la impresión, de la nuestra.